Profesionales, gestores y expertos en sanidad debatieron los retos del sistema de salud y la necesidad de transformarlo para garantizar su sostenibilidad y calidad a largo plazo.
Entre las principales conclusiones se destacan:
– Innovación y liderazgo clínico: adaptar los modelos asistenciales a las necesidades locales y fomentar la gestión eficiente.
– Atención integrada: evitar la fragmentación, centrando la asistencia en las personas, no solo en las enfermedades.
– Autonomía y eficiencia: reducir la burocracia, potenciar la autogestión y fortalecer la toma de decisiones de los profesionales.
– Excelencia y ética: profesionalizar la gestión, valorar resultados, humanizar la atención y garantizar transparencia.
– Participación ciudadana y cohesión territorial: implicar a la sociedad y promover la colaboración entre territorios para un sistema equitativo y universal.
“La profesión médica tiene dos características en su ADN: liderazgo y gestión”.